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​Pervierten directores plan de tiempo completo
Mar, 06 Sep 2011 - 04:00 AM
Tarifas por alimentos en escuelas
Por Álvaro Aragón Ayala
Su mirada es de desconcierto. No alcanza a comprender lo que pasa. Sale de la escuela volteando para todos lados. No sonríe. Lleva clavado el rencor. El odio embrionario hacia los maestros, contra la directora Rosario Guadalupe Mendoza ¿por qué lo discrimina? ¿porqué lo trata muy distinto a otros niños de la escuela?

Es Juan Manuel Robles García, un pequeño de nuevo ingreso de la primaria urbana “Miguel Hidalgo y Costilla”, incluida en el Programa de Escuelas de Tiempo Completo, beneficiada con miles de pesos para que se otorgue comida gratuita a todos los niños del plantel sin distinción de raza ni condición social.

A su corta edad, casi 9 años, Robles no discierne aun sobre la maldad. No sabe de ambiciones ni negocios. Pero percibe la realidad. Y la realidad es que él, como otros muchos niños de la Miguel Hidalgo y otras escuelas de Tiempo Completo de Sinaloa, son “expulsados” al mediodía, por hora y media, por los directores y maestros, tan solo porque “no pagan la ‘tarifa alimenticia’”, convertida en el gran negocio de los funcionarios educativos.

En el “corazón” de Manuel Robles García se “siembra” la semilla del rencor....

“Voy a la casa a comer; no pagamos la ‘cuota’. Luego regreso”, dijo con las lágrimas a punto de desbordársele de sus ojos desconcertados. Sintiéndose ofendido. Humillado. Segregado.

¿Y los programas contra el Bullying? ¡Que va! En la escuela Miguel Hidalgo es la propia directora Rosario Guadalupe Mendoza quien maltrata sicológicamente a los niños pobres y a sus padres por no tener con que pagar la “tarifa alimenticia” de 12 pesos por platillo de comida. Ejerce sobre ellos violencia  emocional. Fomenta el clasismo escolar.  La división. La discriminación. Practica la falta de respeto a la dignidad del niño.

El 27 de marzo del 2009, la directora Rosario Guadalupe Mendoza sostuvo una charla con el profesor Francisco de Asís Aguirre Lagunas, en la que habló de las “bondades” del Programa de Escuelas de Tiempo Completo. “Surge como una necesidad de responderle a la sociedad sobre la formación integral de los niños, para que se incorporen a un mundo productivo....”

Pero ¿qué paso con la “formación integral de los niños”. La directora de la Miguel Hidalgo esta ahora más clavada en el negocio de la venta de alimentos.

¿Y? No hay justificación válida para los latrocinios: para “clarificar” la aplicación de recursos destinados a este tipo de escuelas, el miércoles 29 de diciembre del 2010 se publicó en el Diario Oficial de la Federación, en la Decimosegunda Sección, el acuerdo 556 de la SEP en torno a las Reglas de Operación del Programa de Escuelas de Tiempo Completo.

Las reglas establecen: “este Programa es de carácter público, no es patrocinado ni promovido por partido político alguno y sus recursos provienen de los impuestos que pagan todos los contribuyentes. Está prohibido el uso de este Programa con fines políticos, electorales, de lucro y otros distintos a los establecidos. Quien haga uso indebido de los recursos de este Programa deberá ser denunciado y sancionado de acuerdo con la ley aplicable y ante la autoridad competente”.

Las reglas no pueden ser adulteradas ni por los directores ni las sociedades de padres de familia. Sobre el programa no se puede “sustentar”, bajo ningún motivo, el cobro de “tarifas alimenticias” ni discriminar a los niños, cuyos padres que no paguen las comidas.

Pedro Alfonso Duriar Armenta no sabe de leyes ni reglamentos. Ni sabe que el contenido de las reglas de operación de las Escuelas de Tiempo Completo lo “protegen” para que reciba de manera gratuita sus alimentos del mediodía en la escuela, sin pagar ni un solo centavo.

Duriar es uno más de los “sacados” de la escuela por hora y media mientras otros niños, cuyos padres si pagaron la “tarifa alimenticia” de 12 pesos, comen felizmente en el “restaurante” de la directora  Rosario Guadalupe Mendoza.

“Yo voy a la casa a comer”, dijo.

En el trajinar de los niños “expulsados”, la voz de la impotencia se escucha en las afueras de la escuela “Miguel Hidalgo” donde un reducido grupo de madres de familias, pobres, humildes, esperan humilladas a que sus hijos salgan de la escuela para llevárselos a comer a su casa.

Gritan: “Son ch...nos tratan como apestadas a nosotras y nuestros hijos. Muchos tenemos dos y tres niños y no podemos pagar lo que la directora nos pide, lo que cobra con el apoyo de la sociedad de padres de familia. No hay autoridad que frene este tipo de atropellos”.

La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación protege a los niños de cualquier acto de segregación y humillación. Que atente contra sus derechos y la igualdad de oportunidades

La ley “blinda” a los niños para que tengan libre acceso a la educación pública y privada y gocen de las becas e incentivos para su permanencia en los centros educativos. Para que se les garantice las condiciones mínimas necesarias para el crecimiento y desarrollo saludable, especialmente de las niñas y los niños.  

La Convención Internacional de los Derechos del Niño y otros tratados y declaraciones internacionales, constituyen herramientas poderosas que deben ser puestas en marcha para eliminar todo tipo de discriminación.

Pero en la Miguel Hidalgo no existe el derecho a la igualdad entre niños y niñas en las áreas de nutrición y salud.

En su charla con el profesor Francisco de Asís Aguirre Lagunas, de aquel 27 de marzo del 2009, la profesora Rosario Guadalupe Mendoza, dijo que este modelo, el de Escuela de Tiempo Completo, “no lo podemos catalogar como algo sencillo, como una guardería, porque implica un quehacer distinto, una visión distinta a lo que es una guardería?

El Diario
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